De haraganes y barbarie: también los enanos empezaron pequeños

La mezquindad infame cultivada por el propio capitalismo ha prohijado este tipo de discursos, no hay distinción entre clases sociales, ni entre opresores y oprimidos, nos hunde en el odio tribal nacionalista, —malditos gringos, malditos ingleses, malditos franceses, fueron los norteamericanos, fueron los franceses—. No hay solidaridad entre pueblos, no hay empatía, no hay dolor, no hay humanidad.

Reglas para el Parque Humano

Los libros, dijo una vez el poeta Jean Paul, son voluminosas cartas a los amigos. Con esta frase llamó él por su nombre de modo refinado y elegante a lo que es la esencia y función del Humanismo: una telecomunicación fundadora de amistad por medio de la escritura. Lo que se llama ‘humanitas’ desde los días de Cicerón, pertenece en sentido tanto estricto como amplio a las consecuencias de la alfabetización. Desde que existe la filosofía como género literario, recluta ella a sus adeptos por este medio, escribiendo de modo contagioso sobre el amor y la amistad.

Liberalismo y fascismo: el meollo oculto (la interpretación de João Bernardo)

La demostración que hace Bernardo a continuación con las experiencias alemana, italiana, húngara, rumana y española, confirma la validez de su propuesta, con una aclaración importante de su parte: el cuadro sólo sirve para definir los tipos de movimientos fascistas, pero no sus triunfos o derrotas; y otra más, los fascistas sólo accedieron al poder cuando la articulación de los dos ejes institucionales tuvo como fondo el bloqueo del desarrollo económico en sus países.

Movimientos sociales en América Latina: ¿articulación o rechazo del sistema democrático?

La literatura político-académica ha establecido una tabla de supuestos, con pretensiones de teoría, que busca llamar a cuentas a los administradores de los aparatos estatales que ocuparon los sitios dejados por los militares. Las formas del discurso comparan y aluden al pasado, mezclando teorías con experiencias y fórmulas económicas fallidas. Según su contenido, nuestras sociedades han sido defraudadas en sus expectativas por formas de organización política que no producen mejoría alguna en las condiciones de vida de los pueblos.

Por debajo de toda crítica

La irresistible tendencia hacia el «pragmatismo político» y el falso inmediatismo del deseo de eficacia en el nivel social, sin que se haya procedido previamente a una clarificación de los propios supuestos, llevan en línea recta a la parálisis del pensamiento y de la actuación críticos del capitalismo. Lo que se hace necesario, por ello, es un debate teórico de principios, una reevaluación de la historia de la modernización, una renovación de la crítica radical de la economía política y de la teoría política de las crisis.