La mecánica de la difamación

Me escribiste preguntando por el escopetazo de salva que ha sido publicado en Zapateando, y que lleva una dedicatoria sin nombre. Bueno, intentaré hacer esto de la manera más abreviada posible para poder brindarte algunos elementos que te ayuden a formar tu propia opinión.

El control estatal del movimiento obrero 1900 – 1917

Ha sido ponderado el artículo 123 como uno de los indiscutibles logros de la Revolución y tal apreciación es correcta. Se sostiene que por primera vez en una constitución se consagraron los “derechos” de la clase obrera. La repetición sistemática de tales especies, ha llegado a afirmarse en el movimiento obrero, de manera que el cumplimiento o no de dicho precepto define al gobernante revolucionario y al reaccionario; así, el mito de la revolución social que cristaliza en los actos de sus herederos, debe mantener la fe de los trabajadores en un mañana promisorio de justicia social.

La situación de la clase obrera

Las reformas laborales efectuadas en el subcontinente en el marco de lo que han dado en llamar globalización o mundialización son presentadas a menudo como la evidencia de que el fin del sindicalismo está cerca. Las voces de alarma que llegan desde las estructuras sindicales y los medios académicos afirman que la continuación de las reformas terminarán no sólo por limitar toda forma de representación y defensa obreras, sino que, al eliminarse las relaciones colectivas de trabajo a favor de la contratación individual descentralizada, quedará sin sustento el mismo derecho del trabajo.

Las revoluciones de Independencia en América Latina

En 1985, Sergio Bagú presentó la ponencia “Evaluación histórica de las revoluciones de Independencia en México y América Latina” (1). En este escrito se hacen observaciones importantes de carácter teórico y metodológico, a la vez que se establece una comparación entre los movimientos revolucionarios señaladamente sociales de la primera etapa de la Independencia de América Latina México. Perú, Haiti y Uruguay.

La dictadura del tiempo abstracto

En la historia del pensamiento occidental, el lenguaje de la filosofía y la ciencia se ha distanciado cada vez más del de la gente común. Elitista, separado del resto de la sociedad, se ha vuelto el idioma secreto de una casta sacerdotal del saber burgués. Y es que existen pocos conceptos que pertenezcan al mismo tiempo a la esfera de la reflexión teórica y a la de la práctica del día a día. En cuyo caso se trata, las más veces, de objetos especialmente sesgados, que de manera involuntaria remiten al absurdo de la sociedad burguesa. Uno de tales conceptos es el de “trabajo”, que por un lado presenta una categoría filosófica, económica y sociológica, pero que por el otro es empleado también, y de manera desconcertantemente diversa, en la praxis vital de todo ser humano.