Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público No. 479, noviembre de 1972. Diez y seis discursos de Francisco I. Madero. Presentación de José E. Villaseñor Cornejo.
La junta de Fomento de Artesanos existió durante la etapa de la Dirección General de la Industria Nacional; ésta sustituyó al Banco de Avío (1830 – 1842) con el propósito de promover el desarrollo industrial, artesanal y agrícola del país.
Los objetivos generales del presente estudio serán, en consecuencia, establecer términos claros de referencia que permitan conocer la significación real de esta asociación y el papel que jugó en el proceso de organización de la clase obrera de México. Tales propósitos suponen el conocimiento del origen, composición y trayectoria del Gran Círculo, así como su relación con otras organizaciones y el Estado.
Ha sido ponderado el artículo 123 como uno de los indiscutibles logros de la Revolución y tal apreciación es correcta. Se sostiene que por primera vez en una constitución se consagraron los “derechos” de la clase obrera. La repetición sistemática de tales especies, ha llegado a afirmarse en el movimiento obrero, de manera que el cumplimiento o no de dicho precepto define al gobernante revolucionario y al reaccionario; así, el mito de la revolución social que cristaliza en los actos de sus herederos, debe mantener la fe de los trabajadores en un mañana promisorio de justicia social.
La literatura político-académica ha establecido una tabla de supuestos, con pretensiones de teoría, que busca llamar a cuentas a los administradores de los aparatos estatales que ocuparon los sitios dejados por los militares. Las formas del discurso comparan y aluden al pasado, mezclando teorías con experiencias y fórmulas económicas fallidas. Según su contenido, nuestras sociedades han sido defraudadas en sus expectativas por formas de organización política que no producen mejoría alguna en las condiciones de vida de los pueblos.
La jerga política encubre propósitos y fragmenta relaciones sociales; los conceptos pierden su contenido histórico, su desarrollo actual y se extravían en una maraña polisémica que crea guetos de interés. La falsa coherencia y comunicabilidad del discurso político no sólo encadena la dominación, sino que hace participar al conjunto de conglomerados sociales involucrados en la operación del sistema al lado de los que invocan propósitos de emancipación.
La globalización ha proyectado los estudios sobre los movimientos sociales a una dimensión que tiende a su generalización o teorización por efecto de un intento de empalmar o ejercitar una forma de paralelismo con el fenómeno global.